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Rajab

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¿Por qué “Rajab”?

 

Una historia con un destino....

 

Rajab es un personaje del relato bíblico. Una mujer de las orillas de Jericó, prostituta, de la que nos habla el libro de Josué (capítulos 2 y 6)  y a la cual Mateo incluye entre los antepasados de Jesús (Mateo 1,5).

 

Sintéticamente, veremos cómo Rajab irrumpe en el relato bíblico y luego explicaremos por qué hemos elegido su nombre para nuestra comunidad.

 

Cuando leemos relatos tan antiguos como los de la “conquista de la tierra” (Josué 1-11) es necesario considerar que estamos ante un conjunto de tradiciones agrupadas posteriormente. Estas tradiciones tienen como escenario geográfico la breve línea que se extiende desde el Jordán, junto a Jericó hasta la región de Gibeón, e históricamente no tienen nada que ver con Josué; se tratarían aparentemente de las tradiciones sobre la conquista de la tierra prometida únicamente de la tribu de Benjamín. La tradición de dicha tribu alcanzó dimensiones nacionales a partir del santuario benjaminita de Guilgal (Josué 4,19-24)); así fue que narrativamente,  Jericó vino  ser  “la base” de la conquista israelita de la tierra.

 

En ese contexto aparece la historia de Rajab (Josué 2 ; 6,17. 22-25), que pretende explicar por qué en el país israelita se toleró la presencia  del clan cananeo de Rajab (Josué 6,25). A los ojos celosos de los servidores de Yavé la tolerancia de las formas de vida cananeas equivalía a la "prostitución" con extranjeros y con sus divinidades extrañas.; y todo hace pensar que la reproducción de la prostitución religiosa se condensó en el relato de Rajab que ciertamente fue una prostituta.

 

La historia de Rajab representa, pues, a todo un grupo de personas, por eso se suele decir que se trata de una saga.   En una saga la historia, el mundo,  se comprenden desde la vivencia de los individuos y de unos individuos concretos, con sus historias personales; lo que significa, entre otras cosas, que aunque jamás haya existido en Jericó una prostituta llamada Rajab, sigue interesando como una persona o personaje que marcará en el curso de la historia la vida de unos individuos, con el poder de convertirse ella misma en destino.

 

Una historia de sobrevivencia....

 

La historia de Rajab parece orgánica a los intereses de la “guerra santa”, del  “todo vale” que justifica una conspiración en contra de un pueblo entero, así como la mediación de personas de dudosa reputación.  Una estrategia, de la cual Dios parece no fijarse en los detalles.  

 

Pero la historia nos lleva a otra estrategia, la de Rajab, que de algún modo es la única estrategia real y concreta en la narración.  La estrategia de Rajab es salvación para otros, salvación para su casa, su familia, su clan.   Ella exige un juramento de protección a los espías que fueron primero protegidos por ella.  El relato establece así las preliminares de un pacto entre... unos espías usurpadores y un prostituta!

 

Rajab no es israelita, y en su propio pueblo es una verdadera extraña, una marginada: su vivienda estaba apoyada en la muralla de la ciudad, un lugar periférico; socialmente Rajab es puro paso, tránsito.  Su casa está “estigmatizada” con una cinta roja; quien a ella se dirige sólo busca una cosa.  Sin embargo, la trama de la narración nos muestra una persona conmovida por la suerte de su familia, preocupada por su padre, su madre, sus hermanos y hermanas... parece como si la responsabilidad de todo el clan recayese sobre ella.  Rajab no es un personaje mezquino, corto, calculador, a-social, especulador; frente a los suyos Rajab es “amplia, abierta”, lo que su mismo nombre significa.  Con la misma solicitud prepara la protección de los espías.  En el relato, Dios se sirve de esa “amplitud”.

 

Paradójicamente Rajab, la prostituta, la mentirosa, la traidora, a la hora de hacer pactos por la vida, es más confiable que cualquier otra, cumplidora de la primera de todas las leyes: sobrevivir y aprender a combatir por la propia dignidad abriendo un futuro para sí y para los suyos.

 

Rajab está hambrienta de vida y su voluntad de supervivencia de tan ancha que por ella pasa una familia, un clan,  un pueblo, una historia y hasta el mismo Mesías.   El Dios de Rajab se llama vida, alegría de vivir, astucia, juego, desafío constante.

 

Rajab y nuestra historia

 

Como ya hemos dicho,  como Equipo reivindicamos la categoría de “comunidad”.  La historia de Rajab nos refleja de alguna manera este rasgo:   La historia de Rajab es la de Rajab y los suyos.  En el horizonte de trabajo de nuestra comunidad teológica también están los rostros de nuestro pueblo, los ojos y las manos que vienen del futuro y nos salen al encuentro. 

 

Nosotros también como Rajab queremos que quienes pasen por nosotros hagan la experiencia de la “anchura”  que abraza, que cobija, que protege, que defiende, que teje estrategias y hace pactos por la vida.

 

En contextos de muerte y amenaza permanente hacemos una opción por los más desprotegidos, los que viven en las orillas y periferias de un sistema egoísta y excluyente.  En contextos de tristeza y angustia optamos por un Dios de esperanza, que abre el futuro y nos invita a soñarlo y constuirlo juntos. En contextos de desolación y desierto afirmamos una vez más la estrategia de la fiesta para resistir al engaño del “sálvese quien pueda”.

 

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 [p1] no será Josué o Jueces?